Haras Los 4 Candados

Cría de caballos Pura Sangre de Carrera Metileo - La Pampa - Argentina E-mail: laoracionsrl@yahoo.com.ar

martes, 23 de diciembre de 2014

61 - SER UN IGNORANTE FUE NUESTRA MAYOR VIRTUD:

Cuando nos decidimos a dedicarnos a la explotación agropecuaria –cría de caballos-, no teníamos ni idea de que se trataba esto, solo adquirimos un campo; pero como he sido formado por estudios universitarios, sabía de entrada que cualquier ser humano muy ignorante, puede llegar a ser capacitado, educándolo.

Una de las grandes incógnitas y que nos ayudó mucho, fue que intentábamos producir caballos de carreras  en una provincia que, si bien la tierra no era mala, no llegaba a ser de  las mejores de las tierras  del país, como si lo son las de la “pampa húmeda” (provincias de Sta Fe,  Bs. As. y parte de Córdoba donde las lluvias ayudan mucho a la producción). Esa gran diferencia, en contra, nos hizo agudizar el ingenio.

Que hacer? En algunos casos –no todos- hijos o nietos de productores agropecuario, esa experiencia de sus ascendientes, les termina jugando en contra, porque, como ellos han visto una manera de producir a sus ascendientes, los hace pensar que si funciono en el pasado para ellos, ¿…para que van a gastarse en adquirir nuevos conocimientos…? Indirectamente ese conocimiento de producción, les estaba produciendo su propia ignorancia.

En épocas anteriores –en que vivieron sus ascendientes-, producir un maíz de 3000 kilos, era genial; pero no hoy en día, donde los maíces superan los 15.000 kilos. ¿Qué paso? Simple y sencillo; nuevas técnicas de producción lograron estos adelantos. Si no se las incorpora, el resultado final del trabajo, sigue siendo el de los ancestros con maíces de 3000 kilos, cuando otros ya producen 15.000 kilos por hectárea.

Nuestra gran IGNORANCIA, trabajo a nuestro favor; hizo que tomáramos determinadas decisiones que a la postre nos beneficiaron. Y cuando uno se educa en un sistema y aprende procedimientos de punta, como no conoce los que no son de punta, nunca los hará, y  fue así que sólo aprendimos a trabajar de una sola forma : BIEN.

a) La primera de todas las decisiones que tomamos  fue contratar un Ingeniero agrónomo para ver que pastos podíamos producir en nuestro establecimiento, que fueran  aptos para el emprendimiento que iniciaríamos. El profesional, muy criterioso, vino con un instrumento y tomo muchísimas muestras de tierra, en diferentes lugares de  cada lote; eso se mando a analizar y se obtuvo un perfil de los nutrientes que tenía nuestro establecimiento; y obviamente desnudo los faltantes informándoselos.

Lo mismo hizo con el agua;  saco una muestra, en una botella que otrora había contenido agua mineral (por lo que no estaba contaminada) y se la mando a analizar; y del análisis vino un informe técnico que decía…el agua del establecimiento “….”  tiene determinada  composición química.

b) Con ambas cosas en la mano, el segundo paso (antes de sembrar nada) fue contratar a un especialista en nutrición animal, y en especial en caballos, el cual se puso al habla con nuestro Ing. Agrónomo y especifico los compuestos químicos con los cuales se debía alimentar este tipo de animales. Fíjese que él no dijo, “…debe hacerse con tales pastos…”, sino que estableció los componentes químicos, que la alimentación del caballo requería, que es otra cosa.

Una vez que ambos tenían esa formula, empezaron a pensar que pastos entregaban esa proporción de compuestos (minerales, vitaminas, oligolementos, proteínas  etc) y cuales se podían llegar a producir en un establecimiento ubicado en esta zona marginal de lluvia donde está instalado el “haras los cuatro candados”..

Asi fue que se determino que la alfalfa se daba bien, también el centeno, la avena, algo de maíz, etc. No había posibilidad de producir los denominados pastos  finos como el raigras, pasto ovillo,  trébol rojo, trébol blanco etc, etc .

Con ese informe en la mano, y comparando lo que podíamos producir, con lo que se necesitábamos producir para cubrir los requerimientos nutricionales, surgía a simple vista, que había una diferencia de nutrientes que estaban en falta pero como esa era nuestra única posibilidad, la sembramos.

c) La tercer cosa que se hizo, una vez que los pastos  habían sido implantados, fue hacer un análisis real de su composición. Fue así que el nutricionista, vino con un implemento de un cuadrado perfecto de 1 metro por 1 metro, pero sin nada en el medio. Ingresó a cada lote, y revoleó dicho instrumento al aire, ante mi mirada atónita que no entendía nada que estaba haciendo.

Donde ese elemento cayó, el fue y corto todos los pastos que se encontraban dentro de ese cuadrado; uno por uno los acomodo en una bolsa de nailon y los envió a un laboratorio de análisis químico en la facultad, en Bs As. De allí vino un informe que determinaba su composición.

Con eso en la mano se constató, que lo que los libros decían sobre como alimentar, diferían con lo que yo producía. Para que Ud lo entienda voy a poner un ejemplo burdo (no tome en cuenta los números que yo acá coloco porque están puestos al voleo –, es solo para que Ud vea que había una diferencia):

Elemento
Estandar necesario
Cantidad obtenida
Diferencia
Proteinas
15
12
3
Minerales



Calcio
7
3
4
Fosforo
3
2
1
Hierro
5
3
2
Cobre
2
1,5
0,5
sodio
0,7
0,5
0,2
potasio



Vitaminas



A
10
7
3
B
12
8
4
D
5
3
2
E
3
2
1
K
4
3
1

Con este informe en la mano y en especial con el conocimiento exacto de nuestras diferencias (debilidades) entre lo que debía ser y lo que teníamos disponible,  fuimos y contratamos una planta de alimentos balanceados, que fabricaba un alimento, que cubría esos déficit.

Y todas las mañanas a los potrillos se les ponía en su boca, el mismo requerimiento nutricional que la ciencia había establecido como necesario, para criar un buen potrillo y que muy posiblemente, en los campos de “la pampa húmeda”  “la naturaleza proveía”.

Este fue nuestro gran acierto. Nutricionalmente criábamos en forma idéntica a cualquiera de los mejores criadores del país. Costaba un poco más, pero el potrillo se criaba óptimamente.

Por eso decimos, SER IGNORANTE y reconocer que lo éramos, FUE NUESTRA MAYOR VIRTUD









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